Tengo un bló

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Tmeo, la mejor revista de humor

lunes, 30 de mayo de 2016

Albert Rivera se burla de la democracia

Albert Rivera, el "nuevo" candidato de la derecha nacionalcatólica y rancia España, al que sólo le han cambiado el color de la corbata, o el collar, tanto es, se ha ido a marcar un gol a Venezuela, a un país que nos queda muy lejos. Sea como fuere lo que pasa en Venezuela es asunto de los venezolanos, y no de los empresarios españoles que quieren sacar tajada del país productor de crudo.

Rivera ha hecho ofensa a la democracia y sólo por suavizar todo lo que supone una dictadura debería dimitir como candidato ya mismo. Un demócrata opinando que las dictaduras no son tan malas resulta ofensivo, repulsivo e imperdonable.

Si fuera por convertirse en un adalid de la democracia, que va a ser que no, Albert Rivera se podía haber ido a la cercana Marruecos o al Sáhara Occidental, que, además, fue provincia española hasta 1975 o, incluso, a la comunitaria población helena de Idomeni a dar ejemplo de ayuda a los verdaderos damnificados de una guerra cruel, pero, no el señorito de la derecha se va a Venezuela.

Pero que haya ido a Venezuela a abogar por los presos políticos, cuando se podía haber quedado en España pidiendo la libertad del sindicalista Bódalo o del joven Alfon, por poner un par de conocidos ejemplos, no es lo más escandaloso.

Lo más escandaloso que este candidato a puesto electo mediante sistema democrático ha aventado por doquier que las dictaduras tienen "cierta paz y orden", sobre todo si estás callado y obedeces como un bendito. Este chaval, al que le dejan hablar como si fuera un orador cuando sólo es un orate, no tiene en cuenta la represión y las muertes que conlleva una dictadura.



Es peor si se piensa que  "el joven" siempre apela al olvido de "las batallitas del abuelo", a que "ya está bien de hablar de la guerra civil y el franquismo", como si aquellos quedara tan lejano y nadie quedara por reivindicar su buen nombre, como tantos represaliados, cosa que exige la fundación por la memoria histórica. Albert Rivera, como todos los herederos de los vencedores, quiere eliminar la pesadez que supone hablar de aquella guerra y dictadura, quizá porque ni a él ni a los suyos les conviene remover aquello, a no ser que sea para su provecho.

Algunos sacan la cara por el nuevo adalid derechista y dicen "no, si Albert Rivera condenó el franquismo". La muestra, aquí mismo:



Lo que hace, en realidad, es dar un tímido e inexacto baño revisionista de lo que él piensa que fue todo aquello. Menciona lugares comunes, tirito arriba, tirito abajo -mejor no hablemos de "tiritos"- porque, insisto, es más orate que orador. Eso sí, al chusco politicucho que es capaz de trivializar con cosas tan serias como la democracia, se le deja hablar con la misma fatuidad de regímenes políticos extranjeros.

¿Y a este botarate nos quieren imponer como candidato de la democracia de la que se burla? Abrid los ojos, que este es un facha de nuevo cuño, el muy "cuñao".

miércoles, 25 de mayo de 2016

McDonalds y su parking

Como decía en la entrada de ayer, intento hacer ejercicio, sobre todo por estas piernas que Dios y la genética -más la segunda que el primero- me han dado. Tempranico, antes de que pique el sol y nos zumbe con toda su contundencia, salgo a correr por la zona rural de esta miniciudad. Sí, la ciudad tiene zona rural. Las espigas verdes comienzan a amarillear y la fragancia de las tierras fértiles se deja notar. El aroma de flores y cereales entra por la nariz mientras una intenta llevar el ritmo de la respiración lo mejor posible.

Subo y bajo por caminos de tierra y asfaltados hasta que vuelvo a la realidad urbanita y cruzo la avinguda universitària por el ancho paso de cebra. Todo correcto. Cruzo delante del, maldito por siempre McDonalds, y un viejo con cochazo invade mi acera haciendo caso omiso de pedazo triángulo que le indica que tiene un ceda el paso a la salida del párking del McDonalds. Mira que se me ve con la camiseta de colores vivos del Athletic.

Le doy una palmada al capó mientras le digo: "Que no ha vist el "cedeixi el pas" que té vostè o sóc invisible?". El viejo, claro que me ha visto, pero le importa un pimiento que me interrumpa el paso. Mira para otro lado con el fin de incorporarse a la carretera.

Acera hermosa con aparamiento y salida marcada e ignorada al fondo

Porque soy buena persona, muy en el fondo, y no he pensado en restregarle todo mi sudor de corredora, totalmente inodoro, por cierto, para joderle la limpieza impoluta del coche. Si no paro la carrera, me estampo contra la puerta del copiloto. El viejo, al menos, no ha hecho caso a mi palmada al capó, ha seguido tan ricamente.

Cagonlamadre que los parió al McDonalds, a l'Ajuntament por dejar que el McDonalds tenga un acceso a la acera tan "alegre", y a los abuelos que se creen que tienen la agilidad y reflejos de cuando empezaron a conducir con el 600.

martes, 24 de mayo de 2016

La camiseta

En mi afán de transmutar de estar hecha una vaca a estar hecha un toro, porque mira que es chungo el paralelismo y al bovino femenino le atribuyamos gorduras, en vez de sus bondades lácteas, mientras que del masculino sólo pillamos la idea de la fortaleza, que debe ser porque no hay dios que se coma un filete de toro a no ser que se procese por lo duro que resulta, sigo correteando mientras las rodillas aguanten.

Hace ya más de un mes que cambié la camiseta decathloniana de manga larga y suelo salir a correr con un regalo que hace años ya me hicieron mis amiguetes, más con la intención de tomarle el pelo a Juli Gan que otra cosa, porque ellos saben que Juli Gan tiene un excelente sentido del humor.

Lista para usar.

Hay que decir que, aunque me gusta ver el buen fútbol, y el buen baloncesto , no así el tenis, que me aburre cosa mala, no soy una hooligan desenfrenada. He ahí la contradicción: Juli Gan no es muy hooligan.

Soy seguidora del equipo de fútbol de mi ciudad, pero mis amiguetes, graciosos ellos, me regalaron una camiseta del eterno rival y, como a graciosa no me gana nadie, me la he puesto para los derbys  disfrutando del ambientazo de las aficiones mezcladas por la ciudad ante la mirada de estupor de estos mismos amiguetes que me habían regalado la camiseta. Cantaba el simpar himno del athletic, que me enseñó una compañera irunesa de la facultad, vestida con la camiseta correspondiente.

Ahora la uso para salir a trotar por las mañanas antes de que la cambie por la consabida camiseta de tirantes del "decartón". Le tengo cariño a mi camiseta del athletic.

domingo, 22 de mayo de 2016

Miguel de la Quadra, recordman mundial de jabalina

Este fin de semana falleció Miguel de la Quadra Salcedo, conocido en los postreros años como promotor de las rutas Quetzal para jóvenes por Hispanoamérica, que muy a finales de los 80 se conociera como "aventura 92", con el fin de festejar la primera aparición de europeos por el continente americano, que más que un descubrimiento fue rapiña pura y ocupación violenta de unas tierras que ya tenían vecinos.

Foto de la madurez

De la Quadra Salcedo fue atleta, reportero, aventurero y hábil conversador. Se rehizo de una mala pasada que le hizo la IAAF por ser miembro del equipo olímpico de un país raquítico en un mundo renacido de una guerra global y otra latente conocida como guerra fría.

Lanzando martillo

Volviendo al hilo, el finado, que gastaba bigote con guías estilo decimonónico, cuando yo era una cría, salió en un programa de la tele llamado "a la caza del tesoro". Aquél programa que era, ciertamente, vistoso, estaba copiado de un programa de la tele francesa, creo que de Antenne2 que se llamaba "la chasse au trésor" que acabó transmutando en Fort Boyard. La versión española estaba presentada en estudio por Isabel Tenaille que estaba sana y salva en Madrid con los concursantes y estos, mediante pistas, iban enviando al pobre Miguel, que ya pasaba de los cincuenta, pero corría como un campeón, por cualquier rincón de Latinoamérica, subiéndose y bajándose de un helicóptero, sin perder, del todo el aliento, pues tenía que hablar, encima, a la vez que correteaba por el lugar.

Corriendo como un poseso en plena forma

El hombre estaba hecho un Tarzán, a pesar de su edad. A mí, el señor vestido como en coronel Tapioca, me parecía muy gallardo. Para su edad estaba en muy buena forma. Mi padre, que era unos años más joven que el mandado del bigote y los auriculares, entonces, se lamentaba y nos contaba que a este señor la Federación Internacional de Atletismo le hizo una marranada enorme.

Explicando cómo consiguió de joven pulverizar un récord

Miguel de la Quadra era un tío muy apuesto. Alto y apolíneo en los años del raquitismo carpetovetónico, destacaba entre la media. Dedicado al atletismo consiguió logros en lanzamientos de martillo y probó la jabalina al estilo de los palankaris vizcaínos. Los palankaris (Palankariak) de Vizcaya conseguían lanzar sus barras muy lejos y Miguel de la Quadra intentó adoptar el estilo rotatorio de los palankaris, Apellániz y Erauskin, al lanzamiento de jabalina.



Al igual que en el lanzamiento de disco, adoptar la energía centrífuga para lanzar más lejos conseguía mejores resultados. De la Quadra consiguió el récord del mundo superándolo en varios metro pero no fue homologado. A punto de ir a las olimpiadas de Melbourne de 1956, la IAAF, viendo que un tío de un país subdesarrollado como España podía pulverizar, que lo hizo, un récord de algo que era "monopolio" de quienes tarifaban en su guerra fría, decidió prohibir la modalidad alegando vaguedades como que "se podía herir a alguien", cosa que en las pruebas de Montjuich y Anoeta nunca pasó. La IAAF incluyó en el reglamento del lanzamiento de jabalina que los giros rotatorios sobre uno mismo quedaban prohibidos. A España, claro, nadie la escuchó, apenas sabrían ponerla en el mapa.

Le quedó el disco...

Mi padre siempre se lamentaba de aquél hecho y solía referirse a él cada vez que el bigote de de la Quadra aparecía por la tele. Añadía, además, que de la Quadra protestó y fue descalificado en todos sus lanzamientos y borrados sus registros.



Volvió a las olimpiadas en Roma 1960 como atleta lanzador de disco, un lanzamiento rotatorio, pero no de jabalina. Un par de olimpiadas después, en Roma, un tío llamado Richard Fosbury cambió la forma de saltar la altura, dejando en desuso el estilo de "rodillo ventral". "Estilo Fosbury" se llama ahora. Como Fosbury era yankee a nadie se le ocurrió vetarlo, lo cual es estupendo. Lástima que con otros estilos de países menos potentes no hubiera la misma aceptación federativa.

viernes, 20 de mayo de 2016

El glutamato no es sólo un aditivo

Navegando por la web, sin salvavidas, un@ puede encontrarse de todo. El otro día se me apareció una página que hablaba de rock cristiano y salía aquél grupo del tardofranquismo llamado "voces amigas", que de vez en cuando sale en esos programas de RTVE  en las que sacan vetustas imágenes de archivo con la voz de Santiago Segura o en ese ya mítico programa llamado Cachitos de Hierro y Cromo, en el que se hace homenaje a un tema de Kiko Veneno.

Fue leer el "canta con nosotros" tan de moda en las misas "para niños" y acordarme del desenfadado y transgresor combo musical llamado "glutamato ye-ye" que la versionó y sonaba de esta guisa en La Bola de Cristal:


Con ese vocalista, Iñaki Fernández, que se inventó mucho antes de Lady Gagá la moda de ponerse trozos de animales muertos en el cuerpo, y lucía un desafiante bigotillo a lo Adolf, todo un tabú en esas épocas, porque ahora, cada vez se adopta más el estilo "Adolfo", sobre todo la ideología, que está ganando adeptos, cosa muy preocupante.

Pero volvamos a los alocados 80 y a esa estética transgresora que escandalizaba tanto a la gente de orden, y descolocaba tanto al resto, por lucir aquel bigotico y escuchemos uno de sus temas principales "todos los negritos tienen hambre y frío". 


Reconozcamos que en los felices 80 la voz no era lo más importante para cantar y que, calidad vocal no es que tuviera mucha, no, pero ¿Y el buen rollo que destilaban y lo bien que nos lo pasábamos? ¡Jo, si hasta vendían discos!

miércoles, 18 de mayo de 2016

El cuento de la transición trae estos lodos

Ese fascismo que siempre ha estado ahí y nunca se había marchado está desperezándose. Ese franquismo que nunca se marchó ahora se ha quitado la careta y la vergüenza de tener que oír a los vencidos y está de vuelta. Damos saltos hacia atrás como los cangrejos en aspectos tales como derechos laborales, sociales, de expresión...

Tiene -poca- gracia que aquellos que se cansan de repetir que "deberíamos olvidarnos del framquismo", que las historias del abuelo sobre la guerra sobran y que la gente es muy plasta con la memoria histórica sean los mismos que pertenecen a esa casta que se encumbró en el poder en aquella época, cuyos mayores gozaron la Victoria.

La transición, por mucho que la otra Victoria, la Prego, se encargue de ornamentar en libros y series de televisión, con el fin de anunciar su culminación, jamás acabó. Aún seguimos con ella. ¿Cómo, si no, se entiende que aún haya vetos al cambio de nombres de calle, largas con el tema de las fosas, policía que detiene y encarcela por orden de jueces no depurados, como pasó con los famosos titiriteros?

¿Cómo "transita" una democracia con símbolos fascistas?

¿En qué se nota que la transición no ha tenido fin? En que aún los medios se empeñan en hablar de graves problemas de terceros países para callar las injusticias del propio; que franquistas responsables de delitos hayan seguido ejerciendo en lo público y lo privado; que los ultraespañoles, más españoles que nadie, porque ya se sabe que los otros son rusos, se llevan la pasta fuera, porque el corazón pertenece a España, pero el dinero a Panamá, porque España les pertenece y a callar; Porque no se entiende que aún sea noticia que Otegi haba entrevistas en medios, dentro o fuera, y la Brunete, más que informar, se dedique a lanzar dardos con su doble moral...

En definitiva, ¿En qué se nota que el franquismo nunca se fue? en que no se ha superado la idea de que España pertenece a los vencedores y, el resto no tiene derecho a sentirse asqueado de esa España y que, como lógica al maltrato que padece desde la gran Victoria, pretenda echar del poder vitalicio a los "victoriosos" que lo gestionan todo como un negocio familiar sin creer que tienen que dar cuentas a nadie de sus corrupciones, o bien, como otros desafectos, prefiera largarse de esa España de los vencedores que les asfixia. Esos vencedores ni quieren ni pueden, porque no saben, arreglar el problema que ellos crearon y que antes de su "victoria" no era tan insalvable.


miércoles, 11 de mayo de 2016

Una frase hecha, tres actitudes.

Mira que es un refrán tonto donde los haya, pero, lo que son las cosas, llevamos cuatro días de persistentes lloviznas en este rincón del planeta, lo cual no recuerdo yo que hubiera pasado en los ocho años que llevo ya por estos lares. Eso del "cuando marzo mayea, mayo marcea", que siempre me ha parecido una soberana gilipollez, ahora va y pasa. Pero, aparte de los días grises y humedos de mayo, quería centrarme en el mensaje que encierra un dicho concreto cuya idea se repite en los idiomas peninsulares dando diferente información para expresar inmediatez.

La frase hecha en catalán me encanta. La emplea mucha gente en mi trabajo. Equivale a "llegar y besar el santo". En catalán se dice "arribar i moldre". En cada idioma, se ve la actitud. Así como en castellano se va por lo religioso, no tener que hacer cola en la iglesia para depositar un ósculo sobre la escultura del material que empleara su autor, anteponiéndose, además a las babas y miasmas de resto de los besantes, que da mucho asquito. Será muy de fervor religioso, pero si no sale una pandemia de ahí, estamos de suerte.

Llegar y besar el santo. 

En catalán, más prácticos por antonomasia, se dejan de ósculos religiosos y se emplean por la faena. Arribar i moldre, lo que es llegar y moler. No tener que hacer cola en el molino para sacar harina de tu cereal. Rapidez absoluta.

Arribar i moldre. 

Ahora se me ocurre que en euskera se dice "bertaratu ta jan", es decir, llegar y comer. Sin tener que esperar que se haga sitio en la mesa, que se cocine el alimento y que se sirva. Tiene gracia que en la frase vasca el acto no sea otro que la deglución. No, si en cada lugar, lo suyo.

Bertaratu ta jan

Desconozco si en gallego existe una frase para expresar rapidez inusitada, pero en las tres lenguas anteriormente mencionadas queda en reposo una idea importante de cada zona: el fervor religioso, el trabajo y llenarse la barriga. Dice mucho del carácter local.