Tengo un bló

Tengo un bló
Tmeo, la mejor revista de humor

viernes, 5 de agosto de 2016

Island in the sun

Pues hala, desde hoy me he de dedicar al dolce far niente. :)

Puede ser que no publique en los próximos días.




Un saludo.

jueves, 4 de agosto de 2016

En el nombre de la incultura

Estamos en agosto, mes de secano. Una de las acepciones del dicionario de la R.A.E. para agostar dice que también significa consumir, debilitar o destruir. El mundo de las noticias está agostado, consumido, debilitado, así que se echa mano de lo que "haiga", aunque haber, hay.

Siempre se puede echar mano de un ataque de un enajenado y disfrazarlo de confrontación cultural y ataque ultrarreligioso para legitimar la violencia que no es, como creía el sociólogo Max Weber, sólo exclusividad del Estado. Puede llegar más lejos. Pobre Weber, científico de una disciplina como la sociología, carente de todo, pobre político de la pomposa república de Weimar, que se fue al carajo entre dos guerras, y que murió de una cosa tan increíble como la gripe española, aquella que se declaró en Brest, Francia, nada más acabar la primera guerra mundial y fue tan chunga que mató a millones de personas, Weber incluido.

Volviendo del jardín, agosto es el mes de las noticias chuscas. Un juez no demasiado culto intenta prohibir a unos padres que llamen Lobo a su hijo. Absurda alegación judicial cuando existe el nombre Lope, que es lo mismo, y sus apellidos: Lope, Llop, Lobo u Otxoa, porque Otxoa es lobo en euskera y el patronímico se da, como el de Hartza, que es oso, y que en castellano también se da pues Úrsula, que es osa, es un nombre de mujer.

Este lobo se llama José Luis

Y mira que las mujeres han llevado nombres horribles llenos de tortura: Angustias, Dolores, Soledad, Martirio...Me recuerda a Lorca y su casa de Bernarda Alba. Si hasta la propia Bernarda tiene un nombre de plantígrado.

Te puedes llamar Bernardo, Úrsula, Delfín, León, Paloma o Lope, aunque Lope de Vega se llamaba Félix,de la que se libraron sus padres. El juez alega razones incultas: No te puedes llamar Lobo pero te puedes llamar Adolfo o Rodolfo, que lleban el lobo incorporado.

Anoche oí que los padres de Goku se pusieron en contacto con los padres de Lobo para darles su apoyo. Los padres de Pikachu no han dicho nada, estarán cazando pokémones.

martes, 2 de agosto de 2016

Husemos el casteyano, capítulo XXXIII: Las biandas

Esta tabernilla está muy bien. Ponen buenas tapas. No entro en que se saltan a lo Fosbury las tildes, sólo en que transmutan bes por uves y zetas por ces. Y obviamos que Nuggets es una "palabro" yankee y que la castellanización por "nuguets" está lograda.




viernes, 29 de julio de 2016

Las lentas

Todos los sábados por la tarde, igual. Acabábamos montándonos de milagro en un descacharrado autobús, como sardinas en lata, para acabar en la discoteca "sin alcohol" desubicado en los límites de la ciudad, en un páramo. La discoteca "sin alcohol" para menores era una brillante idea que no contaba con que antes de la sesión de las seis, habíamos pasado por el supermercado para agenciarnos algún espirituoso milagrero que mezclábamos con refrescos.

Entrábamos semi cegados a un local oscuro, quizá para que no se viera la guarrez de las butacas donde la gente, un rato más tarde, se dedicaría al magreo ansioso. La sala abarrotada de adolescentes; las barras de consumición, con tercera fila; los baños con colas, colas para mear o aspirar, colas para maquillarse...Una delicia. Me deprimía el ambiente, pero, claro, mis amigos, y, sobre todo, mis amigas, no sabían otra manera de "divertirse" que la maldita discoteca llena de asfixiante humo de tabaco y atronadores ruidos escupidos por potentes altavoces.

La borreguez hacinada

Mientras me dejaba llevar bailando en grupo pensaba en largarme a respirar aire puro a cualquier otra parte. En eso que se acercaban los chavales de clase, ya se sabe, hormonas adolescentes en plena ebullición. Y aparecía Eneko intentando hablarme al oído para convencerme de que bailara con Jonan. ¡Qué pesados! No tuve el valor de decirle que preferiría haber bailado con él, que era infinitamente más guapo que el pobre Jonan, el cual tampoco se atrevió nunca a decirme nada a mí. Hay que ver lo tontos que podemos ser a los dieciséis años.

Como todo es previsible, e incluso, cuantificable, sabía el momento justo para escabullirme a la barra a pedir algo para calmar una garganta irritada por tanta ingestión pasiva de humo de tabaco, tan espeso que se podía cortar con cuchillo. Era el momento en que empezaban "las lentas". Y casi siempre, el disc jockey ponía los mismos temas. Fijo, fijo que empezaba con el "wicked game" de Chris Isaak. Efectivamente.



Y los gorgoritos de Chris Isaak pidiendo no enamorarse sonaban casi eternamente y la gente bailaba amarrada en la pista. Y yo me aburría como una ostra en aquél antro de mala muerte y maldecía a Vicente porque va donde va la gente. Ahora, cada vez que escucho "wicked game", el juego perverso, no puedo evitar pensar en como malgastaba el tiempo en aquella asquerosa discoteca. Por lo menos, el temica no deja de tener su gracia.

miércoles, 27 de julio de 2016

El patio trasero de la casa

Parece mentira que a unos pocos pasos de esta calle haya un hermoso entorno que es una gozada para salir a mover un poco las piernas. El paisaje es de una hermosura arrebatadora. Los aromas que se desprenden, también, pero internet no está lo suficientemente desarrollado para compartir archivos olfativos.

Aún tempranico, cuando no pega demasiado el sol, se puede dar una vueltica maja entre los campos de cereal recién segados. Al fondo asoma la cresta inconfundible de Montserrat.


Algunos caraduras se apropian de caminos que no tienen en sus escrituras.


Torres del Bages, una casa milenaria.


Un pequeño pinar para guarecerse del solano.

Adentrándonos en el bosque.

Rieras secas.

Aún huele a cereal cortado.

Manto amarillo.

Granja solitaria

La vía dl tren minero que va a Suria, al fondo, el vecino Collbaix.

De vuelta, la sierra de Montserrat se yergue orgullosa.

Un poco de sombra, se agradece.
Sobre la vía muerta donde crecen higueras ( Si te caes no te encuentran)
La sèquia, canal de riego, ingeniería medieval que aún funciona.

Olivos a la espalda y almendros al frente. Campo mediterráneo.

Un hermoso paseo el de hoy.

lunes, 25 de julio de 2016

Vamos a la playa, oh, oh, oh, oh, ooooh.

Hace varias semanas reservé una habitación en un hostalito de la costa de esos que Tripadvisor pone buena puntuación. Planifiqué un fin de semana en pareja que fuera hotel, paseítos, buena mesa y, sobre todo, playa. Playa para hartarse de arena. Todo estaba genial, hasta que la semana antes el plan romántico se fue al carajo porque se sumó mi cuñada con la sobrina. ¡Al cuerno el plan! Así que de escapada romántica nada, que íbamos en plan familiar. Al menos, las habitaciones estaban separadas una a cada lado del hostal.

Pero éramos pocos y encima se me presentó, con puntualidad británica, la menstruación. Si al menos me quedaba la playa, con el mal cuerpo, la flojera y el temblor de piernas que me sobrevino, estaba en mi mejor momento. Mira que suelo ser irregular siempre, pero no, otra que se quería venir de viaje. Tirada en la toalla, con la tramontana en pleno crecimiento, el mar escupiendo olas y la sobrina, angelico, requiriéndonos para ir al agua a su tía o a mí. A su madre la deja en paz. Y ya se sabe como es la Costa Brava, que las playas caen en picado y de una zancada pasas de tener el agua por el tobillo a no hacer pié. Pues eso, con la niña agarrándose a tu cuello, y la tabla de las Monsters High dándote la paliza de tu vida en todas las partes de tu cuerpo.

Después de un rato en el agua, donde fue el único lugar donde me dio el sol, a pesar de ponerme mortero protección 50, que me convirtió en una gamba cocida al rato, conseguí sacar a la sobrina que se empeñaba en seguir saltando olas a pesar de que le castañeteaban los dientes. Luego de irnos del arenal, con la oposición de la sobrina para ducharnos en el hotel y salir a dar una vuelta a la caída de la tarde, pasamos una buena velada hasta que nos retiramos a dormir.

Playa DESIERTAAAA

Dormir, lo que se dice dormir, a trompicones. El hostal, en pleno centro, daba a calles ruidosas llenas de jóvenes con ansias de vivir, de beber y de dar por el culo con sus graznidos, pero eso no es nada. A las cinco de la mañana se presentan los inquilinos de la habitación de al lado. Una chica les pica en la puerta y dice la terrible frase "vamos a hablar". Y desde entonces, una cháchara intrascendente, que ellos creen al contrario.

Había cuatro en la habitación, dos chicos y dos chicas, aunque una de ellas, por lo visto, más cerca de dormir la mona que de estar consciente sólo respondía que estaba bien cuando, de tanto en tanto, alguno de sus amigos le preguntaba cómo se encontraba. Uno de los chicos, con una penetrante voz de niño pijo era el peor de todos. Llevaba la voz cantante y su tono taladraba los tímpanos, hasta que a las seis de la mañana el tío va y dice:

    - Me voy a dormir.

    - ¡Pues a ver si es verdad y nos dejáis a los demás, que lleváis una hora dándonos el coñazo!- contestó mi novia harta de aquellos pelmazos.

Silencio sepulcral de medio minuto hasta que se oye:

    - ¡Qué maleducada!- Dice el taladrante pelmazo que lleva toda la madrugada hablando a viva voz sin importarle el descanso de sus convecinos.- ¡Pues ahora me voy a poner a follar!

   - ¡A ver si es verdad y te callas un rato cuando acabes!

A la media hora de hacerse este silencio, se olvidaron de él y siguieron dando la murga hasta que acabaron cayendo. Cuando salimos a desayunar a una hora decente, no pude contenerme y cerré de un enérgico portazo. Si ahora iban a dormir, yo también tenía ganas de juerga. Mi cuñada y la sobrina sí que durmieron a pata suelta ya que en su habitación no tenía vistas a la juerga ni vecinos insoportables.

Y volvimos a la playa hasta la hora de comer. Había reservado mesa en un afamado restaurante del pueblo donde hacen buenos arroces y no falta el marisco. El restaurante está bien, pero llevan una desorganización inusitada. Cuando llegamos, la pareja de al lado estaba atacando el segundo plato y cuando acabamos, aún intentaban que alguien les trajera el postre. Con la cuenta no tardaron tanto.

Todo el largo fin de semana, que esperaba que fuera de relax, me cansó bastante. Ir por las calles comerciales de la villa para comprar souvenirs o esperar que mi cuñada curiosee durante eternidades se hace insufrible. Llegué a casa más derrotada que si hubiera salido a correr una maratón. El año que viene ni hablar de salidas en familia, y, por supuesto, pediremos habitaciones insonorizadas. ¡Qué bien en casita, por amor del cielo!

viernes, 22 de julio de 2016

Delicatessen

Y hoy, en Zinéfilas, una película que, a pesar de tener ya un cuarto de siglo, -diablos, cómo pasa el tiempo- se mantiene fresca y lozana: "Delicatessen". La primera vez que la vi fue en el cinefórum de la universidad recién comenzados mis estudios. Es una peli con encanto. Bon appetit.



Una historia que mantiene su encanto, a pesar de la brutalidad del carnicero y sus terribles actividades. Llena de gags visuales y al compás de la música, bebe de las fuentes de los gags de las pelis de Jacques Tatí. Se nota que los franceses saben hacer y cuidar muy bien su cines.



En un mundo despiadado y desolado, acaba triunfando el amor.



Quédense con sus escenas más celebradas, que hasta se aprovecharon para hacer reclamos publicitarios.