Tengo un bló

Tengo un bló
Tmeo, la mejor revista de humor

jueves, 3 de agosto de 2017

Llega el ansiado día

Ya no me queda nada para coger unas semanitas de descanso. Este año las necesito, no como agua de mayo, sino del trimestre entero. Trabajar de cara al público desgasta y mucho. Antes lo llevaba bien, además soy una tía muy simpática al natural (Y en lata, también), pero cada vez tengo menos aguante. Siento cada vez más apetecible la idea de agenciarme un Kalashnikov y liar una masacre. Debe ser la edad, que ya no estoy para escuchar gilipolleces y voy camino de ser una borde de mostrador.

Pero bueno, no pensemos en eso. Aguantemos un par de días más y al salir por la puerta, con mi libertad condicional laboral, dedicaré un corte de mangas a la oficina que va a luxarme el codo. Cantaré el estribillo que hiciera famoso Nino Bravo, aunque sea la luctuosa narración de un fugitivo del muro de Berlín. Lo que importa es el mensaje reiterativo cuando el tema pega fuerte:


Y si no, los de Weezer tienen toda la razón:


Tengáis días exclusivos para vosotros solos u os tengáis que alquilar por horas para pagar la vida, disfrutad de estos días radiantes. Yo sí que lo haré. Hasta la vuelta.


lunes, 31 de julio de 2017

Yo he estado en la cárcel

Pues sí, amig@s. Tengo que confesar que he estado en la cárcel. Concretamente, en la Modelo de Barcelona este sábado pasado con motivo de las visitas guiadas que se llevan a cabo antes de su destrucción total.  Una visita interesante y sobrecogedora. Había que pedir cita al la Generalitat de Catalunya, y, aunque esta visita está abierta hasta noviembre, ya no hay plazas.

Escalera de subida a la parte alta de la galería

Te citan para la calle Entença, 155, pero allá, delante de la siniestra puerta de madera no hay ni siquiera un letrero de "pase, sin favor" o "Usted está aquí". Te quedas con cara de tonta hasta que viene algún otro incauto preguntando si las visitas a la Modelo entran por ahí. En la jamba hay un timbre al que no contestan. Empujas la puerta y accedes al patio, donde unos funcionarios con alma de funcionarios, más serios que una intervención a corazón abierto, te toman los datos, te ponen una pegatina de visitante y para adentro, a pasar compuertas que se abren y se cierran detrás de ti.

Reloj de la entrada

Para entrar, mientras cierran la esclusa detrás de ti, esperas que se abran los barrotes de delante. Lo primero a lo que accedes son los locutorios para los familiares. Unas celdillas acristaladas que hacen que la comunicación sea penosa. Aún por las paredes pueden verse las últimas normas, horarios, avisos. Hay puertas en las que se lee "METADONA", "ENFERMERÍA", "OFICINA FUNCIONARIO", "ECONOMATO"...

4ª galería

En la 5ª galería, sección historia, te van contando la evolución talegaria. Sale una celda de 1904, otra de 1909, y en la puerta te cuentan qué fue le semana trágica de Barcelona, aquella sublevación que empezaron las madres hartas de que sus hijos fueran a morir a Marruecos a una guerra que habían empezado los ricos españoles que tenían minas allá. Como figura destacada, te sacan al pobre Francesc Ferrer i Guàrdia, un hombre culto, maestro, pedagogo, que fue el cabeza de turco de aquella algarada que empezó como un hartazgo contra la muerte de hijos en la guerra y acabó quemando cuantiosos lugares de culto religioso (católico, claro, no había de otro). Él pagó el pato con su prisión y muerte, como si todo lo hubiera empezado él.

5ª galería

También estuvo interno, en esa convulsa época del reinado de Alfonso XIII-dictadura de Primo de Rivera padre, "el noi del sucre", Salvador Seguí. Pero el líder anarquista salió vivo de su encierro en la Modelo. Fue asesinado en plena calle por los pistoleros de los ricos.

Dibujo de una celda

Otro de los presos ilustres fue Lluis Companys, fusilado en Montjuich por haber sido elegido president de la Generalitat, cosa que a los franquistas vencedores de la guerra les suponía un acto criminal ya de por sí.

El patio de la cárcel y fotos viejas

Hay otros presos, como "el Vaquilla", Juan José Moreno Cuenca, que fue el líder de un angustioso motín a principios de los 80. La cárcel reventaba de presos heroinómanos y las condiciones eran insoportables. Unos años antes por esas celdas había pasado Manuel Vázquez Montalbán o Víctor Mora, dibujante del capitán Trueno.

Medicación reclusa

La Modelo aún tiene 113 años y es como una araña. Desde el panóptico central, una cúpula que recoge los seis brazos (las seis galerías) que existen, un chico africano te da cuatro pinceladas de lo que vas a ver con su castellano improvisado y te manda a las galerías 5 (La visita histórica), 4 una galería común, para que veas cómo son las celdas, como huelen, porque tienen un olor infecto peculiar y cómo es su patio, galería 1, que es donde te muestran con un orgullo difícilmente inteligible la red carcelaria de la comunidad autónoma en plan "Hey, mirad, os estamos construyendo un montonazo de cárceles para que sepáis que, si hacéis chistes contra las autoridades, os vamos a meter dentro. ¿No estáis content@s?"

Cúpula del panóptico

Al salir, por el mismo pasillo de las cancelas que se abren cuando se cierra la que has dejado atrás, si te metes a la derecha, al almacén de paquetería, donde llegaban los enseres que la familia llevaba a los presos. Te muestran el lugar exacto donde se ajustició, mediante garrote vil, a Salvador Puig Antich, en 1974.

El foco muestra dónde estaba el garrote vil que acabó con Salvador Puig Antich

viernes, 28 de julio de 2017

La judoka senadora que votó no, pero luego dijo sí

Hola a todo el mundo. Sí, ya sé que me lo tomaría con calma durante estos días, pero el mono puede y, ahora que me he agenciado un ordenador, no encuentro placer más inmediato que largar las cuatro ideas que me bullen en la sesera.

Judoka medallista y senadora hipócrita

Con motivo del vigesimoquinto aniversario de la celebración de los juegos olímpicos de Barcelona, los medios de comunicación, especialmente los catalanes, están dando la barrila inaguantable de " lo bonicos que nos salieron y lo jóvenes que éramos". TVE, en concreto, está asomando a viejas glorias del deporte que sacaron metal en las olimpiadas, y el otro día nos hizo aparecer a Míriam Blasco, judoka, que ganó un oro en su categoría. Y ahí estaba, en ese Palau Sant Jordi con fecha de demolición para construir un complejo comercial, rememorando con voz trémula su victoria sobre una judoka rubita y británica, para contarnos, a continuación que aquella rival que fue plata, hoy es su digna esposa. Hasta aquí todo perfecto.

Hagamos memoria. Miriam Blasco, vasllisoletana de nacimiento, alicantina de residencia, colgó el judogui y se incorporó en el PP, como otros muchos deportistas: Colomán Trabado, Niurka Montalvo, Sandra Myers, Federico Martín Bahamontes, etecé, etecé. Todos ellos orgullosos miembros del PP. Miriam Blasco consigue el escaño de senadora por su provincia de adopción y, durante tres legislaturas, ahí está, llevándoselo muerto. Hasta aquí todo normal.

Ahora vamos al tema que me cabrea y mucho. Míriam Blasco, como senadora del PP, vota en contra de la aprobación de la ley del matrimonio igualitario, también llamado matrimonio homosexual. Cosa que, siendo del PP, no me extraña un pelo, pero ahora viene el tema sonrojante de una hipócrita olímpica.

Entrenando llaves con su señora


Míriam Blasco rechaza la ley de matrimonio igualitario, también llamado homosexual, mientras ella lleva, por aquél 2005, diez años de relación sentimental con Nicola Fairbrother, la subcampeona de su categoría en Barcelona 92. Una historia preciosa la que nos revela María Escario, según los bulos, "señora de...", en ese momentico que le han abierto en la sección de deportes para ella. Miriam Blasco, tiennna y zenzible, nos cuenta con la voz robada que lleva veintidós años unida a su compañera y que se ha casado hace año y medio. ¿COMO? ¿QUE SE HA CASADO AÑO Y MEDIO? ¿¿¿¡¡¡APROVECHÁNDOSE DE UNA LEY QUE SALIÓ, GRACIAS A MUCHO ESFUERZO, CONTRA EL QUE ELLA, LA SENADORA, VOTÓ PARA QUE NO PROSPERARA!!!???  ¿Qué coño me estás contando, senadora de pacotilla? Y que no me vengan con que eran presiones del partido, porque esa "dulce señora", amante del Candy Crush, que es Celia Villalobos, asumiendo la multa, votó a favor de dicha ley porque está convencida del derecho a su existencia, cosa que le honra.

Los del Marca aludiendo chistes gráficos de dudoso gusto

¿Cómo se puede ser tan rematadamente hipócrita para votar en contra de una ley que va contra ti y contra la gente que siente el amor/sexo, en unión o por separado, como tú? Y no va de amor, sino de reconocimientos LEGALES, joder. Pepera tenía que ser la hipócrita de las narices como para aprovecharse de una ley que afortunadamente salió  y no gracias a ella.

Me da igual si se enamoraron haciendo randori o poniendo flores en la tumba de Jigoro Kano, como bien dice "la Chénife", es una ippóncrita (Hipócrita por puntuación máxima de judo, que equivale a Knock Out)

Está visto que no puedo dejar de teclear. Lo haré algo más espaciado, porque sigo de vacatas, pero, de tanto en tanto, unas buenas parrafadas me echaré a los dedos.

Gracias por leerme.

martes, 25 de julio de 2017

Descanso

Hace casi una década que abrí este blog. Me encanta escribir en él, me lo paso muy bien, la verdad. Sin embargo, empiezo a sentir cierto agotamiento, como ya dije días atrás. La época dorada de los blogs, fue hace ocho o nueve años. Todo el mundo se abría uno. Ahora, no. Quién sabe si por la vagancia tipográfica o por enganche audiovisual, ahora lo que está en boga es el fenómeno "youtuber". Yo sigo prefiriendo la palabra escrita a los mensajes orales delante de una camarita enganchada al ordenador. Llamadme antigua si lo deseáis.

Así que como estamos en veranito, y tengo algunas otras cosas que hacer, voy a dejar en barbecho este blog durante unos días. Quizá el síndrome de abstinencia pueda conmigo y vuelva antes de lo que me he planteado como objetivo. Ya lo iré viendo.

Relaxing glass of zumito in the playa

Este blog inicia unas vacaciones, que también lo necesita. Hay varios motivos, y algunos lectores-comentaristas saben por qué de algunos muy concretos. Nada grave, en todo caso.

Feliz verano y besos para todo el mundo

lunes, 24 de julio de 2017

Deporte femenino, ese oxímoron

Está muy bien eso de que exista deporte femenino, pero sin pasarse, ¿Eh? Que las mujeres extremadamente musculadas no son atractivas al varón. El deporte profesional femenino sólo debe existir cuando es estéticamente bello, para el varón, claro, y si se puede excitar viendo escotes y subidas de falda, mejor aún.

Niña, lo importante es ¿Tienes novio? El tenis para los hombres

Ahí tenemos a una jovencísima Garbiñe Muguruza, 23 añitos, joven y lozana. ¿Que ha ganado un Roland Garros y un Wimbledon? Sí, muy bien, pero a su edad no tiene novio. Tiene unas piernas para verse, pero novio, no. A nadie le importa un mojón si Rafa Nadal sale con alguien, sólo importa que gane campeonatos. Todo el mundo está harto del lanzamiento de platos a la cabeza de Feliciano López y su ex. Cosas de profesionales. Pero lo de esta chica, sus victorias son secundarias. Si la sacamos en las noticias es para babear con su vestidito.


La página de libertad digital, además, nos ofrece un “artístico” vídeo ensalzando escotes y vuelos de falda de las tenistas. Es todo un elogio del deporte femenino. Menudos drives que saca, menudos reveses, menudos aces. Ah, no, que sólo saca culos y tetas.

viernes, 21 de julio de 2017

Este relato es pura coincidencia.

Advertencia: Este relato es pura ficción basado en una reciente noticia, de la cual sólo se ha tomado prestada la circunstancia envolvente.

Hombre vital. Rondas la setentena pero la salud siempre te ha sonreído. Después de una vida en las alturas, formándote en colegios elitistas que te reportan compañeros de pupitre de igual condición, los cuales, una vez crecidos y engordados te hacen entrar a formar parte del cuadro de mando de la nación clasista, vas subiendo como la espuma de un buen cava de consejo de administración en consejo de administración en inmejorables empresas privadas, luego públicas y luego privatizadas, recibiendo, del viejo amigo estadista, un puestazo que te aseguraba poder e influencia. La vida era poder, lujo, mansiones, coches, delicatessen, caldos de varios ceros a la derecha, viajes a lugares vedados a la chusma…Se vivía con elegancia y lujo. Glamour lo llaman los desgraciados que aspiran a media hora de vivir esa vida.

El poder genera extraños compañeros de pádel. Uno acaba metiendo las manos en golosas cantidades de dinero amparado por unos políticos que piden su parte, y, de repente, un día, un juez de instrucción prospera en su investigación y hay caso. Nadie le ha segado el campo que pisa ni los propios pies. Todo falla, se descubre y la chusma se atreve a gritarte chorizo por la calle. Esa chusma que pretendía tener buenos sueldos, una sanidad pública eficaz, hacer viajes en cruceros, jubliarse a los sesenta y tener un apartamento en la playa. Esa chusma que se atreve a decir que tú has robado los ahorros a los viejitos. Eso no era una estafa, ¡Hombre! Que hubieran estudiado un máster en ESADE. Menos coche nuevo y más estudios. ¡Que tú estafas, a qué rojo se le ocurre!

A ver si pillo un diplodocus

La policía husmea en tus propiedades y un juez ambicioso te envía a prisión. Tú has guardado lo tuyo, claro, y aparte de dinero en cuentas blindadas, también has guardado la ropa mientras te ahogas en el proceloso mar en el que te bañas. Un as en la manga, una manta de la que tirar. Después del paripé de la prisión, un mes en el hospital penitenciario porque eres una persona mayor, aunque en plena forma, te conceden la fianza y pagas un Potosí, pero sales de ese pozo negro con barrotes y te enclaustras en tu mansión, que está a nombre de tu mujer desde hace años, por si las moscas cojoneras.


Y pasa el tiempo, y las imputaciones en asuntos guarros se multiplican, pero tú tienes una buena mano de ases, comodines, documentos comprometedores con los que regatear. Y pasan más meses y una buena mañana, en tu finca perdida de la mano de Dios, donde puedes meter tiros a cualquier bicho que se pasee por tus dominios, ya sea un ciervo, un jabalí, un lince o el cartero comercial, una buena mañana, te levantas, haces tu tanda de abdominales, te duchas, te pegas un opíparo desayuno. Nada de un café recalentado al microondas con dos galletas María roñosas como la mayoría de tus compatriotas, no. Tú te metes hasta salmón noruego y caviar iraní, y luego, te levantas, te excusas, vas a tu flamante automóvil de gran cilindrada con tapicería de cuero blanco, y allí te pegas un tiro con un arma de cañón largo. Lo lógico, por la posición es pegárselo en el cuello, porque la postura es forzada y los dedos no llegan al gatillo de otra forma, pero es igual. Tú no eres como los demás. Tú te puedes pegar  un tiro en el pecho, porque tu forma física exquisita  en tu exquisito coche de tapicería exquisita es  lo suyo. Lo más normal, lo más lógico. Ya sólo falta que te incineren a toda velocidad por si alguien se para a pensar.

jueves, 20 de julio de 2017

Papel de periódico

Los envarados anglosajones, protestantes por puro capricho de la entrepierna real, creían con fervor que el trabajo era una bendición y el fin de la vida de un hombre digno de ser como tal. Un hombre, claro, si fuera una mujer la elucubradora de tales zarandajas, no hubiera llegado a esa conclusión porque el trabajo diario de servir no la hubiera dejado tiempo para imbricar ideas de comerciante que no dobla el lomo. Patochadas de anglosajón que no sabe sacar partido de las cosas buenas de la vida, quizá porque su clima no le permite gozar de ello.

Estos pensamientos triscaban por su mente desde bien temprano, cuando había ido a abrir la modesta librería de su tío, que la había dejado unas semanas a cargo del establecimiento, mientras él, descansaba unos días lejos de la ciudad. Una vez concluidas las clases, no tenía otra cosa que hacer en verano y, así, sacaba un magro estipendio. Tampoco es que su tío fuera espléndido, pero, al menos, regentar la librería durante sus vacaciones, le daba la oportunidad de dedicarse al placer de la lectura.

Debía estar temprano para recoger los diarios de la mañana, esas ediciones de papel tosco que se resistían a desaparecer por culpa de las publicaciones digitales. Los currelas más madrugadores llegaban con prisas, tomaban su ejemplar, soltaban las monedas y se iban aún con la voz secuestrada por el sueño nocturno. Los había con suerte, desocupados o ya, jubilados, que podían llegar a media mañana a por la prensa para sentarse en la cafetería a desayunarse con morosidad.

Librería de barrio. Mas revistas que libros

Como cada día, con una puntualidad irritante, el vecino gorrón abrió la puerta del local, dio un educadísimo buenos días y se acercó a los periódicos. Ella lo llamaba "el vecino gorrón". Había sido un empleado de banca que tuvo la chusca suerte de salir prejubilado en una de esas megafusiones entre entidades usureras y atracadoras, con una ventajosa pensión que le permitía vivir bien, aunque, cicatero él, quizá por obra y gracia de los años vividos en su empresa, miraba cada céntimo que gastaba, que solía ser muy de tanto en tanto. Siempre vestido con ropa de varios años atrás, "porque, total, aún vale para una temporada más", y hacía varios lustros de ello, escatimaba hasta las visitas al peluquero y era complicado decirle a un señor, recién entrado en la sesentena, que la melena de pelo ralo y aceitoso le quedaba como a un Buda orondo y sonriente un Kalashnikov.

El vecino gorrón, con su pelo grasiento y demasiado largo, peinado hacia atrás, miraba con ojos golosos los diarios y tomando uno de ellos, con seguridad, como algo realizado con precisión cotidiana, anunció:

  - Te cojo un diario.

  - Es un euro con veinte - lo miró fijamente a los ojos y él se defendió artero.

  - Pero si sólo lo quiero para leer, luego te lo traigo.

 - ¡No te jode! ¿Y para qué lo quieren los demás, para envolver bocadillos? Todos los días lo mismo. No sé si mi tío te deja hacer esto, pero yo, no.

El vecino gorrón soltó de sus dedos pinzados el diario que tenía sujeto, soltó un digno "¡Ah!" y se escabulló por la puerta. Ojalá no volviera, pensó, pero mañana intentará la misma jugada, el muy miserable.