Tengo un bló

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Tmeo, la mejor revista de humor

lunes, 15 de septiembre de 2014

Estacional

Y sin poderlo remediar, llega el otoño racaneándonos horas de sol y décimas del termómetro. Ya es momento de pasar bajo los castaños para comenzar a recoger los frutos, aunque hay que tener cuidado, que los erizos de las castañas, cuando caen, hacen daño.

Cuatro castañas en su erizo

El bosque está muy bonito con toda su gama de colores.

En un ratico  tonto

Pero una no puede evitar ponerse triste por el anuncio de la llegada de los meses fríos y oscuros.

Estas también llegan

Llega el otoño, qué le vamos a hacer. ¡Adiós, verano!

lunes, 8 de septiembre de 2014

Guerra santa (y beneficiosa)

Llevan una larga temporada echándonos la gota malaya por el pescuezo, una a una, poquito a poco. Primero no será nada, pero a la larga nos parecerá insoportable. Pues eso pasa con toda noticia relacionada con el ¿yihadismo? que nos están soltando cada vez más vehementemente.

Desde que oficialmente "los moros son malos" por obra y gracia de una extraña sucesión inconcebible de impacto de avión sobre rascacielos a la altura del piso 30 que la hace derruirse desde los cimientos incomprensiblemente, como si los aviones hubieran volado por el sótano, y por contagio se hubieran derrumbado unos cuantos edificios de los alrededores contra los que no impactó ni una mosca borracha, ya tenemos malos oficiales. Por eso se atacó Afganistán, aunque el chivo expiatorio, Bin Laden, fuera yemení, con pasaporte saudí y visado estadounidense. Una lógica aplastante.

Inspiración lucrativa

Y así llevamos quince años de moros malos con un grupo terrorista, como manda la tradición, de pasado oscuro y financiación "ciática". Y así se han dado primaveras árabes, sin mucha explicación que han derrocado gobiernos para poner otros más interesados, y se han cepillado ¿dictadores terroristas? como Sadam Husseín  ó Gadafi, que, entre otras cosas, amparaban la laicidad de sus Estados. Y ahora la gota malaya (País también mayoritariamente musulmán, por cierto) nos hablan de recrudecimiento del yihadismo, o guerra santa, que es como la cruzada de los cristianos, en países por donde ha pasado la OTAN y los marines americanos, para dejarlos hechos una mierda, después de que las empresas privadas interesadas hayan hecho una pasta. Y ahora esos paisanos de aquellos países sufren un montón de barbaridades por las que nos están haciendo tomar conciencia de que "los moros son malísimos".

La maldad en sus caras, ¿No lo veis?

Y empezaron una guerra contra Siria, apoyando a los "rebeldes", y ahora que estos son fuertes, resulta que Bahar al Assad no es tan malo. Los yihadistas, pagados por saudíes y yankees se han vuelto contra sus amos. Y ahora el enemigo está en casa, porque todos esos pakistaníes ingleses y argelinos franceses que viven en ghettos sin futuro, en esta época de crisis, después de una adolescencia coqueteando con la delincuencia, ven la luz de quienes les tienden una mano, y con la fuerte fe de conversos, se van a degollar compatriotas. Los gerifaltes que viven en el paraíso (Sin huríes, que eso es de moros) ya han puesto la semillita del odio en Occidente. De aquí a asaltar barriadas de inmigrantes, un ratico corto.

Por sus armas vienen a imponer la paz

Porque para que el mundo siga funcionando, los que mandan necesitan una guerra que equilibre las cosas: que muera gente a manta, que sobramos muchos, y que impulse la economía en crisis, sobre todo quedándonos con el control de los minerales fósiles que los moros tienen en sus países. Y hay que empezar la guerra legitimándola.

Por eso, los correveidiles de la prensa rancia española nos cuelan noticias sobre que los moros quieren reconquistar la España que perdieron y que los cristianos llaman, también "la reconquista". A ver si con tanto dar la vara y con tanta noticia de que unos animales africanos en nombre de Alá van secuestrando niñas en las escuelas, nos entra en la cabeza que somos enemigos irreconciliables, para que nos ciegue el odio y estemos esperando la batalla con verdadera ansia carnicera.

Porque, indudablemente, los que irán a despanzurrarse en el campo de batalla serán los jóvenes de baja extracción social, mientras los ricos se esconden en sus refugios desde donde dirigen la estrategia a seguir, y la población civil, pobre, claro, sufre los efectos de la devastación. Quienes planifican y se gastan una millonada en márketing bélico son los ricos que esperan ser más ricos, mientras los pobres cegados de tanta palabrería y propaganda luchan por un ideal encasquetado en sus seseras por la mentira y el engaño de quienes ganarán la guerra, mientras perdemos todos los demás.

Y he dejado de lado a China y Rusia. Supongo que se está barajando qué enemigo es más rentable.

Y ojalá que esto se quede en nada. 

viernes, 5 de septiembre de 2014

Asto kontuak (Historia de burros)

Esta pieza es una humorada de Serafín Baroja, padre de Pío, que fue periodista,  poeta y editor en la San Sebastián de finales del siglo XIX. Baroja senior escribía en euskara, al contrario que su hijo, que, aunque conocía la lengua, no le daba muchas esperanzas de vida (Igual que Unamuno, que rabió por no obtener una cátedra en esta lengua y es que la vanidad del intelectual es muy mala)

Serafín Baroja

Este poema bufo lo musicó, como no podía ser de otra manera, el ilustre compositor donostiarra, de melodías populares, Raimundo Sarriegi, del que el año pasado se cumplió el centenario de su fallecimiento, acontecido en la tertulia de la botica que se encuentra en la Bretxa, junto a la plaza que lleva su nombre y a la que dedicaron una estatua.



La historia cuenta como un padre y un hijo se encuentran unos burros y el padre, con chispa va y le dice al hijo, "Mira, Pello, tu hermano" y el hijo responde "No sabía que usted tuviera tantos hijos". Os dejo un par de reproducciones. La primera es muy maja, pero cambia, para hacer efecto, al hijo por una hija, y la segunda, porque entre la banda de txistularis y la coral que hay detrás me he encontrado muchísimas caras conocidas, y es que mi ciudad es un pañuelo.

Monumento al compositor

Son dos ejecuciones relizadas por la banda de txistularis del ayuntamiento donostiarra con  Joxe Inaziyo Ansorena (Alias Piter y también Mirri) con dos corales diferentes y diez años de diferencia entre ellas. Se trata del alarde de txistularis que suele celebrarse al comienzo de la aste nagusia donostiarra, presentado por Xabier Otaegi (Txirri) Suele ser un concierto muy majo. Una es de 2003 y la otra de 2012. Cada una tiene su toque personal.

Asto Kontuak

Ikusirik pasatzen
astoak ugari
a, a,
Aita batek algaraz
dio semeari
Beguirakiok, Pello
hire anaiari (bis)
Semeak berehala
semeak berehala
eranzun.
ene, ene, ene.
Hoiek nere anaiak!
ez nu(b)en nik uste
berorrek zitu(b)ela
horrenbeste seme (Bis)

seme, seme."

Historias de burros

Al ver pasar
un montón de burros
a,a,
Un padre con humor
le dice a su hijo:
Mira,Pello, 
a tu hermano (bis)
El hijo rápidamente
el hijo rápidamente
le responde:
Huy, huy, huy
¡Esos mis hermanos!
No creía yo
que usted tuviera
tantos hijos.(bis)
Hijos, hijos.

La primera (2003)




La segunda (2012)

jueves, 4 de septiembre de 2014

La sonrisa del pórtico de la Gloria

Una semana antes de que la dominatrix Merkel y su esclavo, que nos arrastrará a todos a la miseria con tal de colocar bien a su Arias Cañete, Mariano Rajoy, fueran a visitar la catedral de Santiago de Compostela, con abrazo al santo incluido, sin hacer cola, como el resto de los mortales, la casualidad del turisteo quiso que estuviera yo por allí.

Sin embargo yo tenía un objetivo en el pórtico de la Gloria relacionado con mis cuñados que no pude cumplir del todo, porque el pórtico de la Gloria está en proceso de restauración, y tampoco al maestro Mateo nadie tiene acceso e estos momentos.

La reina Esther, para otros, la de Saba.

Por recomendación de mi padre, hace años que me leí la novela sobre estudiantes compostelanos de Pérez Lugín llamada "la casa de la Troya" donde explicaban la curiosa historia de dos figuras del pórtico. Esther y Daniel, casualidades de la vida, así es como se llaman mis cuñados.

Risueño Daniel

Llama la atención el policromado Daniel, que luce una sonrisa pícara, nada habitual en tallas de iglesia románica. Daniel tiene enfrente a la reina Esther. Dicen que a Esther esculpieron bien dotada de pecho y que Daniel se la mira con esa sonrisa. A las autoridades eclesiásticas del lugar aquello les escandalizó e hicieron rebajar la talla mamaria de la reina bíblica. No le cambiaron la expresión al profeta, no. Como siempre, la sacrificada por la curia misógina, la talla femenina.

Jeremías, cortarrollos

Cuenta la leyenda popular que, como protesta por el lijado de busto, los queseros de la zona empezaron a moldear los quesos con forma de cono, y de ahí,  el singular volumen de los quesos de tetilla.

¿Queso protesta?

Al lado de Daniel está otro profeta, Jeremías, vuelto hacia él, como recriminándole su sonrisilla. La historia es un chisme gracioso que recordé allá mismo. Lástima de andamiaje.

martes, 2 de septiembre de 2014

El divisionario gay de la novela

Había leído un libro de Tomás Salvador llamado "cuerda de presos" que cuenta el viaje de dos picoletos con un preso desde un penal de León al de Vitoria, donde será ajusticiado. Un viaje "a pata" donde, poco a poco nos enteramos de que el preso no es otro que Díaz de Garayo, más conocido por "el sacamantecas", un asesino en serie de una época donde no se sabía qué era eso. Un agresor sexual que mataba mujeres y las destripaba por los aledaños de Vitoria a finales del siglo XIX.

El libro en cuestión

Tomás Salvador empezó a desarrollar tarde su afición de escritor, porque el hombre, de profesión, se dedicaba a inspector de la policía franquista. A pesar de ser un hombre del régimen con un pasado divisionario por las estepas rusas, sacó a más de un amigo desafecto al régimen de las garras de la cárcel. Salvador, además de por esta premiada novela sobre el último paseo del sacamantecas, también escribió un par de novelicas sobre los guripas de la división azul. El libro, que se titula "división 250" cuenta en capítulos cortos vivencias de múltiples soldados, pero hay uno que me dejó descolocada por lo curioso, y es que habla, solapadamente, de un soldado homosexual. Que otros escritores modernos, como Ingnacio del Valle, conocido por la trilogía de las investigaciones de Arturo Andrade, traten el tema de los soldaditos divisionarios de cojera torcaz, es más normal, teniendo en cuenta que son obras del siglo XXI, pero que lo haga un escritor en la España cuartelera de los 50 del pasado siglo no es habitual ni de lejos.

El escritor adelantado

Por si a alguien le interesa, Ignacio del Valle sacó tres novelas protagonizadas por un torturado personaje llamado Arturo Andrade, que, para purgar su pena carcelaria por homicidio se larga, en la segunda novela, llamada "el tiempo de los emperadores extraños", a pegar tiros a los ruskis enrolado en la 250 división de la wehrmacht. Hasta hay una peli llamada "silencio en la nieve", donde el papel de Andrade lo hace Juan Diego Botto, que está bastante lograda. Bien, en esta novela nos hablan de un asesino de divisionarios y entre los sospechosos hay un homosexual que está barriendo minas que cuenta con toda naturalidad su manera de ser. Pero en la novela de Salvador, muy anterior, aunque queda bastante claro, se hace de una manera muy discreta.


Barriendo minas en "silencio en la nieve"

El capítulo titulado Agosto, 1942: Cambio de Frente. Cuenta el breve relato de tres camaradas del ejército confraternizando con soldados alemanes y civiles rusas en Wiritza. A uno lo apoda Morrúo. Este, ante los cambios de impresiones con los alemanes va y le dice a uno "anda, salao; así me gustan a mí los tíos". Su compañero lo reconviene "sólo me interesan en su aspecto...táctico. Son entendidos en la materia."

Los tres soldaditos de la división habían ido al mercado a cambiar botas por huevos y, después, al oír música en una casa, entran en ella, encontrándose a algunos soldaditos alemanes y civiles finlandeses y nativas rusas pasando el tiempo de guerra, con un poco de vodka para acompañar. El Morrúo baila flamenco y Salvador dice: "Pronto entre él y un teniente se estableció una corriente de simpatías que exteriorizaban con medias palabras y risotadas".

Salvador va narrando la juerga improvisada de los soldaditos de la wermacht y cuenta que el Morrúo se pone a cantar una canción algo canalla de moda en España, que no es otra que "tatuaje", pues pone en boca de este singular guripa el afamado comienzo del tema. Se marchan y a mitad de camino se acuerdan de la cesta de huevos. Mañana irán a por ella, pero al llegar al lugar donde para su sección, les dicen que hay movilización hacia el frente.  Salvador añade: "El Morrúo se escondió en un rincón, para llorar, según descubrieron Carlos y David.

     -¡Cerdo!- gruñó David- ¡Lloras por tu teniente!
     - No, no. Te lo juro. Es por la cesta. Te aseguro que es por la cesta.
     - Es tu teniente. Me jugaría el pescuezo que es tu teniente. Te voy a dar una patada en el culo...
     - No seas así, David...
     -¿No ves como llora?
     - Déjale, David..."

No es demasiado habitual encontrar novelas de corte bélico en las que se hable, aunque sea de una forma velada, de la homosexualidad, y menos que hayan sido escritas en los años 50 del pasado siglo. Claro que, Tomás Salvador, madero de profesión y escritor por vocación, no hace sino revivir historias vividas o vistas de cerca de cuando él estuvo de guripa con la división azul.

Eso no quiere decir que no hubiera homosexuales haciendo de soldaditos azules. Los hubo, como los hay en todas partes. Como aquél soldado cartagenero que hizo la mili en el moro en los años 20, se hizo voluntario nacional en el 36 y volvió a largarse a la guerra mundial en el 41, lo cual ya tiene mérito, porque pasaba de la cuarentena larga. Y es que homosexuales guerreando ha habido siempre, ahí está Alejandro Magno, pero lo inusual es que salgan en novelas de los años 50. Para que conste.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Champú de altos vuelos

Suelo ver los anuncios de la tele como la vaca que mira al tren. (Sí, vale, he engordado por Galicia estos días. La culpa es de los gallegos que cocinan cosas muy ricas) Decía que no suelo prestar atención a los anuncios sin embargo hay uno que me exacerba. Es un champú de Procter & Gamble (P&G para los paisanos)

Procter y Gamble eran dos emigrantes en los EEUU que se casaron con las hermanas Norris y fundaron una empresa de jabones. De ahí a toda una gama de productos dirigida por una multinacional. Entre otras muchas cosas vende champú.

Los drogueros

Y el anuncio, no me digáis que no es para correrlos a gorrazos, nos saca a una tipa con una cabellera enorme dándonos a entender que va y se lava el pelo en un wc de avión. ¿Cómo?

¡Oiga, señora, que los wc del avión no son para eso!

¡Magia!. Ni agua le hace falta para dar escandalosos gemidos orgásmicos tipo los de Meg Ryan en "cuando Harry encontró a Sally". Sale luciendo melenón peinadísimo y sequísimo después de habernos mentido descaradamente. (Por si queréis verlo)

Para alguien que no haya viajado en aviones. Si ya es difícil mear en un cubículo donde para bajarte las bragas tienes que hacer derivadas e integrales por el poco espacio, imagínate lavarte el pelo en un lavabo que tiene que pedir permiso a la tapa del retrete para dar paso al agua corriente. ¡Mentirosos! ¿Nos quieren hacer creer que se lava el pelo en el wáter de un avión? Es que ni los de primera dan para tanto. Y los que viajan en primera no compran champús tan arrabaleros.

¿Pero qué trola es esto? ¿No se dan cuenta que nadie les va a creer? Sobre todo porque si el viaje es largo, no me imagino pasar menos de 2 minutos (Sin acondicionador ni mascarilla, además) sin que nadie venga a aporrear la puerta para meterte prisa en varios idiomas distintos.

lunes, 25 de agosto de 2014

La canción del verano

Viajar con la familia implica muchísimas horas de carretera en las que las jóvenes del vehículo suplican insistentemente que enchufemos radiofórmulas tipo "los 40 insoportables". Y así nos llegan las candidatas a la canción del verano.

Podríamos preguntar a expertos en esta tortura musical, como Georgie Dann, el secreto para (des)componer estas melodías, pero ni hace falta. Se trata de enganchar a una musiquilla alegre, pegadiza con querencia a un estribillo fácilón una letra sin sentido compuesta, quizá, por algún dipsomaníaco en su hora de gloria esperando en las urgencias de un hospital por coma etílico.

Así este año, además de "paraísos Andreses", tenemos a un chavl noruego que, sin tener más que unas equívocas nociones de castellano, ha reunido en un jingle de anuncio publicitario las cuatro palabras que sabe en román paladino, mezclando, eso sí, reminiscencias mexicanas con españolas. Desde luego, escuchar la letra sin sentido, sólo una vez, no sea que entren tendencias suicidas, da que pensar que....



....este colega sólo ha aprendido las cuatro pijadas que le sirven para sobrevivir en ¿Magaluf?, claro que urgencias, salto, balcón, hostia en la piscina, no aparece. Mezcla los tacos con el chorizo (Curioso, no dice paella ni sangría) Llega a decir "Adelén", supongo que es una reminiscencia del "Ándale" de Speedy González, pero vete tú a pedirle reclamaciones al maestro DJ.

Lo del "Calamari", no lo pillo. Quizá es que por fin algún lúcido ha entendido que lo meramente latino viene del Lazio, provincia de Roma, y no lo que se creen los "créting kings" y algunos sheriffs de frontera yankees que se empeñan en que marques la casilla de indoamericano en vez la de caucásico.

La "descojonación" es cuando el tal Anders Nilsen pregunta "¿Cuánto cuesta, señorita?". Mejor no confirmamos lo que nos suponemos....

Pero no nos quedamos aquí. Llega una rumana llamada Inna y nos salta que es "latina, olé". Bueno, si es rumana, aún tendrá razón y podrá callar a algunos "créting kings" que se creen dueños del término. El de "soy latina" es otra de las tonterías musicales del verano que se bailan de puro coñazo que dan a base de repetir el estribillo machacón y descerebrado.



Ay, Georgie Dann, si tus temas sobre chiringuitos, barbacoas y demás van a ser un compendio de lucidez.