Tengo un bló

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Tmeo, la mejor revista de humor

lunes, 2 de mayo de 2016

Ligue discursivo

¿Quién de vosotr@s que me leéis podéis prescindir de mirar, aunque sea de soslayo y casualidad, el ordenador o el teléfono? Esa ventana al mundo que te permite relacionarte en tiempo real, pero no en distancia corta, con cualquier otro ser humano perdido en un remoto lugar del planeta. Fascinante, ¿Verdad?

Internet ha revolucionado nuestro mundo de diversas maneras, y, dentro de estas, las relaciones. Yo conocí a mi pareja por internet, como tant@s otr@s. La verdad es que he conocido a mucha gente gracias a internet y es una experiencia siempre excitante, y, hasta ahora, positiva.

Cuando aún era joven recuerdo que solía meterme en los foros de Terra. Estaba verdaderamente enganchada. Me lo pasaba de fábula. Yo tenía un nick fijo -no os voy a decir cuál era- y discutía, y sobre todo, me reía mucho en el foro de "autonomías". Tenía mis "coleguitas" y mis adversarios. Cierto día hasta hicimos una kedada en uno de mis restaurantes favoritos de mi ciudad. Fue la primera vez que conocí a otros foristas. Un ágape memorable. Disfruté como una cría en una tienda de caramelos.



Pero estos días pasados me ha vuelto a ocurrir algo que no entiendo demasiado bien. No sé si es que, en el fondo soy demasiado conciliadora o qué narices pasa. Os cuento: Discutí, y bastante apasionadamente, con un fulano que vive en un lugar bastante remoto, esta vez por una famosa red social, y el tío terminó tirándome los tejos. Bien es cierto que en esta red social aparece mi nombre real y una foto mía desgreñada de un día que iba por una travesía de montaña, pero bueno, lo que me llama la atención es que es la segunda vez que me intentan ligar después de una buena bronca. No lo entiendo.

La vez anterior, al menos, era escondida en un nick. Al principio un judío uruguayo pretendía darme una paliza por defender la existencia de Palestina y, al contarle que no fuera abusón, que era una mujer menor en estatura, en fuerza y en peso, y a 10.000 kilómetros de distancia, pasó a intentar seducirme, mediante correos electrónicos, a base de poemas y canciones de los Bee Gees. Menos mal que las relaciones a distancia, cuando no se tiene demasiado interés, acaban quedándose en el olvido.

Vale, reconozco que también me metí un poco con mi pareja en el foro donde nos conocimos y mira por donde, he acabado emparejada y disfrutándolo, pero esto del "ligue discursivo" ¿Sólo me pasa a mí? ¿A vosotr@s os ha pasado alguna vez algo semejante?

viernes, 29 de abril de 2016

El gran país, con horizontes en algún sitio.

Hoy, en Zinéfilas: Horizontes de Grandeza. Me gustaría haber conocido a los miembros del comité que rebautizaba películas en aquellos años del franquismo, porque mira que llamándose en original "The Big Country", el gran país, haciendo referencia a las vastas llanuras de Texas, que llegó a ser un país independiente antes de meterse en los "Estados Juntitos", van en España y la cagan estrepitosamente.

Problemas con el título

La peli está basada en una novela por entregas que salía en una publicación norteamericana. De hecho es un folletín, un drama, quizá incluso, un culebrón. ¿Cómo podemos hacer atractivo un culebrón para los hombres jóvenes? Vistiéndolos a todos de Cow-Boys y ambientándolo con una buena partitura. No falla, el culebrón que tiene al chico forastero, a la chica hija de un papá texano rico, al rival del papá, a la buena amiga de la chica y heredera casadera, al malvado rufián, al humilde empleado mexicano y al desafiante capataz que quiere batirse con el chico porque no lo considera lo suficientemente bueno para la hija de su jefe, no deja de ser una historia de amores y orgullo. Mucho orgullo. Orgullo por una tierra salvaje, orgullo mancillado por el desprecio, orgullo contra el rival...

William Wyler y el elenco

La música, además, de Jerome Moross, describe lo salvaje y bullicioso que es Texas y lo orgullosos que están los texanos de su gran país. A Jim Mc Kay (Gregory Peck), capitán de barco del este, que se retira para casarse con Pat Terrill (Carroll Baker), la hija de un rico ganadero que tiene tierras para aburrir, se lo recuerdan a cada rato. Hasta algún pomposo texano le pregunta sobre las llanuras con satisfacción: "¿Ha visto alguna vez algo tan grande?" a lo que Jim responde "Msí...Un par de océanos".

El chico, la chica y su padre

Peck hace de caballero intachable, pelín blandito a juicio de Steve Leech (Charlton Heston), el capataz de la casa Terrill. No considera al marino lo suficientemente bueno (gañán pendenciero) para la hija de su jefe. Él la pretende, pero está en una posición de desventaja social. Lo provoca un par de veces con el propósito de zurrarse para ver quién sale campeón de la dialéctica de los puños, pero Jim no está interesado en hacer el imbécil, cosa que cabrea a su novia Pat. Esta tiene un desmesurado complejo de Electra, que es como el de Edipo pero al revés, una devoción desmedida por su padre al que llama "el Mayor". Llega a decirle a Jim que "no es la mitad de hombre que el mayor".

 El rudo capataz 
La amiga de la chica

Por otro lado está la amiga de la novia, Julia Maragon (Jean Simmons), que es la heredera de unas tierras con agua que todos pretenden, sobre todo el gran rival del Mayor Terrill, que no es otro que el patriarca de la familia Hennessey, Rufus Hennessey (Burl Ives), dueño de un rancho ganadero que se pega un par de discursos en la peli que se tradujeron en un merecido óscar al mejor secundario.

 Rufus Hannassey, el enemigo
Buck Hannassey, el malote

El primogénito de los salvajes Hennessey, Buck (Chuck Connors), es un bruto alocado, fanfarrón, pendenciero y rudo vaquero que, por una broma, comienza una guerra de clanes. Chuck Connors era un tiarrón que, aparte de actuar, tuvo tiempo para jugar con los Celtics de Boston al baloncesto, y al béisbol con los Dodgers de Nueva York y los Cubs de Chicago.

La peli, insisto, es un culebrón vestido de cow boy, dirigido con maestría por William Wyler, que es todo un clásico del cine y que tiene una banda sonora soberbia.

lunes, 25 de abril de 2016

El día del libro

Hoy es San Marcos, aniversario de la Revolución portuguesa de los Claveles, pero el sábado fue San Jorge, Sant Jordi, día del libro debido a que un 23 de abril de hace 400 años coincidieron en fallecer el mismo día dos inmortales (Paradojas de la vida) de las letras: Cervantes y Shakespeare.

Todo el mundo sabe que las grandes editoriales del Estado tienen aposentada su sede en Barcelona, así que la ciudad condal es un hervidero de promociones, lanzamientos y firmas de libros durante todo el día por parte de los sufridos escritores, que hoy escriben más que nunca, aunque sea su rúbrica.

Buena pesca


Si alguien se pasea por las Ramblas y aledaños encontrará de casi todo: los mismos libros recién salidos de imprenta para el día de hoy; las publicaciones de las grandes editoriales; los libros de segunda mano que por un día escapan del mercado de Sant Antoni por Sant Jordi; editoriales alternativas de asociaciones alternativas a la altura de la rambla de Santa Mónica... Un ambiente espectacular bajo un sol radiante de primavera. Eso sí, a mediodía, mejor largarse a lugares menos concurridos. Un vermutico en el barrio de Sant Pere, por ejemplo.



viernes, 22 de abril de 2016

Castigo por opinar

Suma y sigue. Después de vomitar en el blog el otro día toda la incomprensión y el dolor que guardo dentro como mera ciudadana que aún debe defenderse de los prejuicios que otros tienen sobre mí por ser de donde soy y cuestionar "verdades" que no lo son tanto, ahora todo un juez de la Audiencia Nacional está recibiendo el ataque vengador de todo un ministro que no duda en desear el vilipendio y escarmiento de ¡Una opinión! Una opinión formada, además, por informes no ya de la propia judicatura, sino de la misma ONU.

naiz: hedabidea zara - Intervención íntegra del juez De Prada en Tolosa

Pintada que llevó a detención

El ministro del interior Fernandez Díaz pretende que el CGPJ castigue a este juez por declarar que existen casos evidentes de tortura. El ministro del poder ejecutivo pretende castigar a un juez del poder judicial porque no le ha gustado lo que dice. No se plantea que, quizá las fuerzas policiales que están bajo su mando se excedan en su afán por conseguir que los detenidos confiesen. Pretende un castigo ejemplar porque quizá, no puede hacer nada contra las escandalosas evidencias que el relator espacial para la tortura que mandó la ONU a España, Theo van Boven, halló, registró y detalló.


No sólo eso, miembros de asociaciones de víctimas de terrorismo también se suman al apalizamiento. Pudiera ser normal dado el dolor que siente un familiar de un asesinado, pero las declaraciones de estos miembros asociativos dan por supuesto que todos los que denuncian torturas son terroristas, cuando, pasándose por alto la presunción de inocencia que, muchas veces, resulta ser precisamente esta. Pero no, el dolor, o lo que sea, ciega a estos familiares heridos y no les importa que los detenidos no sean más que otras víctimas. Ya son culpables por tener mala suerte de ser detenidos y si son torturados y denuncian, son etarras y a callar. ¿Que es injusto? ¿Y qué pollas les importa? Ya harán propaganda en sus medios para que lo parezca. Muchos pensaréis, "sí, claro, pero hay muchos terroristas que no son inocentes". Pensad en que se detiene y deja en libertad sin cargos o con "carguitos", que en el juicio son sobresídos o improbados, a no pocos detenidos. Conozco, por desgracia, varios casos.

Historia de un diario "culpable":


Luego se comprobó que era mentira, sin embargo, denunciar la barbaridad de cerrar un diario en una democracia "por pertenencia a banda armada" en unos premios de la música contó con la desaprobación de muchos que abuchearon al músico Fermín Muguruza. ¿Y qué más da que tuviera razón? La culpabilidad la tenemos innata en el País Vasco. Seguro que muchos abucheadores aún piensan que tenían razón, a pesar de las abochornantes pruebas del juicio.



Que se agrande el número de víctimas no le importa a nadie, y mucho menos a las víctimas oficiales, que las otras, no lo son y como protesten, como pasó en Pamplona el otro día, ¡Zas! Detención y vista judicial. El poder ejecutivo no puede tolerar que se sepan ciertas verdades vergonzosas.

Mira que no quería hablar más del tema después de volcar en el post anterior muchas amargas vivencias de las que me he rodeado, harta de tener que soportar "jueces" on line acusándome de barbaridades inconcebibles porque no son capaces de imaginar cómo se vive en un lugar, aparentemente democrático, y se cuestionan "verdades mediáticas" que tú sabes que no lo son.

miércoles, 20 de abril de 2016

Sospechosos habituales

Pasados unos días de la aparición de Otegi en un programa que no gusta nada a la derecha, y viendo que la entrevista aún despierta más crispación de la que debiera, harta, además, de sentirme observada durante años sólamente por el fortuito hecho de haber nacido donde nací, tener el acento que tengo y llevar los apellidos que llevo, voy a hacer una autorreflexión.

Nunca milité en nada. Será que he solido ser bastante descreída. Siempre desconfié de intrépidos líderes mesiánicos. No me caía en gracia ninguno de los partidos políticos existentes, estuvieran legalizados o prohibidos. Sin embargo, sólo por el hecho de ser de donde soy y  de utilizar -menos de lo que quisiera- el idioma que a muchos les parece culpable sólo por existir, despierto recelos.

No milito en nada, repito, pero esto no me ha librado de ser encañonada con un arma, tratada como una delincuente en uno de esos controles de carretera, advertida de cuidar mis opiniones porque no sabes quién te escucha en la calle, en el bar o por teléfono, insultada, ofendida e incluso a punto de ser apalizada, a los siete años, en un polvoriento pueblo de Castilla por ser "etarra", a los ojos de los chavales adoctrinados por sus padres, a su vez, adoctrinados por la televisión.

Vascofobia fomentada durante años. Mingote

Sí que había miedo en los ochenta y los noventa en el pueblo vasco. ¿No lo va a haber si vivíamos en un estado policial? ¿ETA? no, a mí ETA no me preocupaba, ¿que por qué? porque ya sería mala suerte caer víctima de un atentado terrorista. ¿Podía pasar? Claro, pero en esas desgraciadas loterías tenía muchas más probabilidades de ser detenida por cualquiera de las Fuerzas de Seguridad del Estado, como muchos de mis conciudadanos, y acabar torturada tres días en, probablemente, otra vez, el barrio de al lado del mío, que tiene un supercuartel verde. Ya le pasó a un vecino mío. Era chófer de autobuses urbanos. Lo detuvieron y acabó muerto. Presumiblemente, por lógica ockhamniana, no resistió "el interrogatorio" que permite la ley antiterrorista. Hoy día sigue su honor mancillado pues figura como "etarra" en el cómputo de acciones policiales, aunque no lo fuera. Pero eso es igual, da igual que seas inocente o culpable. Eso no importa. Aparte de muerto con angustia, despreciado, ignorado e insultado por los medios de comunicación oídos por muchos, que,  encima, se alegran de su muerte. "Uno menos", ¿Uno menos, qué? nadie nos comprende, pero celebran nuestro padecimiento como pueblo, porque si padecemos,¡Algo habermos hecho! somos etarras, claro, si no, nos alegraríamos. ¿Seguro? Ojalá no lo tenga que vivir, si, quien me lee, piensa esto.

En mi casa una vez se dio un momento de paranoia difícil de creer. En un infortunado control benemérito pararon a un vecino recién casado que era íntimo de mi hermano mayor. Lo tuvieron un buen rato encañonado de espaldas al monte y no hacían más que preguntarle cosas como "¿Quienes son tus amigos?". el chaval, claro, nunca se había metido en líos, pero, con el susto en el cuerpo, y después de largarse de allá hizo venir a su suegro a mi casa a avisar a mi hermano por si la guardia civil aparecía. Mis padres, encima, acosando a mi hermano preguntándole si se había metido en ETA. Mi hermano, indignado, gritaba que no, que no era un gilipollas. No pasó nada, claro, pero el miedo durante un par de días, sobre todo, el de mis padres, no los dejó descansar.

He tenido compañeros de clase del bachiller detenidos acusados de cosas absurdas que han recibido guantazos en el viejo cuartel desaparecido de el Antiguo; un amigo lamentando que , en otro control policial por ir en un autobús de una asociación cultural "sospechosa", le pidieran el carnet. "Ahora me van a parar todos los días, ya verás"; he conocido personas confundidas con etarras que, aparte de vivir la experiencia del miedo, han sido llevadas a Madrid de mala manera, y, al darse cuenta del error, abandonadas en la puerta de la comisaría madrileña sin un duro en el bolsillo, porque lo trajeron con lo puesto desde su casa. "Búscate la vida". Ni disculpa, ni hostias; he conocido a alguien que ha estado con un pie en la trena durante una decena de años por ser parte  "del entramado de ETA", que después de vivir en la angustia, hoy por fin es libre de esa mentira que no le dejaban aclarar; conozco muchos buenos empleados a los que el juez Garzón congeló las cuentas corrientes de donde cobraban su sueldo de profesores de ese euskera peligroso, por eso de que todo es ETA; he conocido periodistas detenidos y torturados sólo por el hecho de trabajar en un diario que era ETA y luego ya no, pero ese diario en euskera desapareció para alegría de muchos que ven una amenaza en todo lo vasco; he conocido algunos familiares de muertos por bombas sospechosas sin reivindicar, que pronto se acallaron, o asesinados por exaltados con pistola que no figuran como víctimas del terrorismo...y tantas cosas amargas que no quiero seguir.


En la tele y los medios dirán que te lo mereces por ser etarra o un vasco de mierda, por lo visto son sinónimos indiferenciados. ¿Miedo a ETA? ¿Y cómo iba a tener miedo a ETA si mi cupo de miedo ya lo tenía más que saturado? Si cada vez que pasábamos un control de la policía y mi madre llevaba un pañuelito con la ikurriña, se lo tapaba con la mano, a mis seis años, por entonces, (la bandera volvía a ser legal, después de medio siglo) para que no tuviéramos un disgusto con alguien a quien le parecía un delito. Si tuve que correr, porque disparaban con fuego real, en las calles de mi barrio aquel julio de 1978 después de matar a un chico en la plaza de toros de Pamplona. Me acuerdo del miedo y de los gritos de mis vecinos, y de mi madre corriendo agarrándome con una mano, mientras con la otra empujaba la sillita de mi hermano. Recuerdos imborrables de mis cuatro años.

¿Bombas de ETA? Sí, claro que las he oído y me han aterrado, y he sentido un miedo que me atenazaba cuando detonaban por la noche y llegaba la onda expansiva y yo me encogía en mi cama desvelándome durante horas preguntándome si habría muertos y heridos y sintiendo una inmensa pena por ellos y por la mierda de situación en la que nos encontrábamos .

Y muchos dirán que el pueblo vasco "no hacía nada". El pueblo vasco estaba, en su gran mayoría, hasta las narices de cretinos que no ven más salida que la lucha armada y también harto de que, encima, tuviera que excusarse por sentirse como tal, porque en esa miopía simplista del que ve todo desde fuera, los vascos, sólo por sentirse orgullosos de serlo, ya son una amenaza.

Y así pasan los años, y todo se repite, y sientes como muchos te piden una justificación de por qué te sientes orgullosa de tu tierra, de tu idioma y de tus costumbres, porque todo ello resulta ser de una malignidad suprema. Allá donde vayas tienes que justificarte, porque nadie entiende que haya una diferencia abismal entre sentirte vasco y defender la lucha armada. Te interrogan suspicazmente, no sea que seas una terrorista.

He conocido casos de presentarse la policía en una casa de Madrid al darse la alarma de que había llegado un coche con una matrícula peligrosa, en la que se leía BI, VI, NA o SS. Miedo y desconfianza hacia esa gente (Nosotros). Y eso se perpetúa y aún hay que oír cosas como las que se oyen, no ya contra Otegi, al que, por dejar que hable en la tele se monta un follón. Recordemos que la vez anterior que Évole le entrevistó, Montserrat Domínguez se atrevió a decir que no se debía dejar hablar a Otegi en la tele, no sea que a alguno le pareciera bien su discurso. El problema es que lo vasco y los vascos, gracias a la ingente labor del aparato del Estado, somos ese pueblo sospechoso, despreciable, que no merece hacerse oír la voz, y al que insultar. Y con esto, me refiero a Aitor Zabaleta, un joven que fue al fútbol al que asesinaron y del que aún tienen que leerse cosas como esta.

Manchando un nombre sólo por su origen


Y aún hoy hay detenidos por el delito de denunciar torturas de las FSE, porque esto no para en "época de paz".

Y muchos, si acaban de leer todo esto, aún buscarán tres pies al gato, intentarán situarme en la línea imaginaria "a favor o en contra" de la violencia. (Si lo hacen es que es para darles una patada en el culo), o si lo que cuento son trolas. Habrá alguno que me quiera dar lecciones de que ha vivido cosas peores. ¿Durante más de treinta años y encima teniendo que escuchar "para que escarmentéis"? Lo dudo. Y lo peor de todo, con mucho, es que aún haya gente, en ambos lados de ese extremo que encima se roza por la culata de la pistola, que prefiera que esto no acabe jamás. Vergüenza debería de darles a ambos extremos que se creen con la razón y la "legitimidad de sus armas" por si la razón no convence al resto.

martes, 19 de abril de 2016

Hordas de forajidos

No quiero ser pesada con el tema, pero es que una lee cosas y no sale de su asombro. El PP es una banda criminal al estilo de la mafia de Chicago de hace 100 años. No hay dudas de que sus altos cargos han picado en todas las ollas con negocio por todas partes, para, encima, dedicarse a defraudar y llevarse la pasta fuera.

Y no sólo eso. Ahora aparecen señores feudales como Núñez Feijóo, cuya consejería de sanidad administra tarde y mal tratamientos a enfermos de hepatitis C, y desprecia la vida de los fallecidos a los que se ha ignorado de una manera vergonzosa. Pero no, este tío, no es que no dimita, es que pretenden auparlo a la sede central de la mafia de Génova.

Sólo por esta burla despreciable debería dimitir

Y luego está ese sindicato del crimen ultrafascista de "manos limpias", que más debiera haberse llamado "arriba las manos", y lo de arriba, porque les queda bien por ideología. Un sindicato que va de intachable y se ha dedicado a chantajear a un montón de gente (Sean culpables o inocentes) bajo la amenaza de "si no nos pagas una pasta, aparte de acusarte, te arrojamos al fango por todos nuesteos medios de comunicación con campañas de una agresividad exacerbada".

¿Pero qué es esto, el salvaje oeste?

lunes, 18 de abril de 2016

Caldos para olla

Pasaba por el súper del barrio para comprar artículos con que aderezar el condumio. Al lado de los vinagres se alzaban unas botellas de vino blanco y, bajo ellas, la etiqueta "vino para cocinar" con su precio exorbitante que te lleva a creer que es "Ribera del Duero", por lo menos. Ni el litro de gasilina 98 octanos está tan caro.

Vino de escatimar céntimos a las abuelas

En la sección "vinos" encontrarás a un precio normal caldos de la misma calidad. Como su destino es evaporar el alcohol en la olla y potenciar el sabor de la vianda no hace falta que sea un crianza "denominación de origen".

Sección de espirituososo, a escoger con holgura.

Cómo se aprovechan de que mucha gente poco o nada aficionada al morapio sólo busca vinos para guisar, así, colocado estratégicamente al lado de los condimentos como la sal o el vinagre, pagas mas por lo mismo que hallas en la sección de bebidas.